El padre de Israel Hernández comenzó una lucha a nivel mundial para concientizar sobre la utilización de las armas mal llamadas «no letales». Su hijo murió por pintar un graffiti en el 2013.
Era verano en Miami. Israel Hernández estaba pintando una flor en una pared como solía hacer desde que llegó desde Barranquilla. El colombiano tenía apenas 18 años y ya había sido reconocido a nivel local por su arte callejero. De hecho, estaba por viajar a Nueva York, donde había conseguido una beca de arte. Era, sin dudas, un artista prometedor.
Pero sus sueños quedaron paralizados ese 6 de agosto de 2013, cuando el policía Jorge Mercado lo mató por un graffiti.
“Reefa”, como era conocido en el mundo de artistas callejeros, intentó huir, pero el efectivo lo detuvo, lo golpeó e inmovilizó con una descarga eléctrica de una pistola Taser. El disparo en el pecho le causó una insuficiencia cardíaca que le provocó la muerte. M1.-



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