Gilda murió el 7 de septiembre de 1996. Un camión embistió el ómnibus en el que viajaba, en el kilómetro 129 de la Ruta Nacional 12. Poco tiempo después, en la primera parte de 1997, salió el disco póstumo “Entre el cielo y la tierra”.
El mismo abre con una canción que, paradójicamente, es una de las más populares de la artista, “No es mi despedida”. El tema tuvo un gran impacto inmediato por su melodía y contundente letra, con referencias a despedidas y muertes a muy poco de su deceso.
Quisiera no decir adiós, pero debo marcharme.
No llores, por favor no llores, porque vas a matarme.
No pienses que voy a dejarte, no es mi despedida.
Una pausa en nuestra vida, un silencio entre tú y yo.
Recuérdame en cada momento, porque estaré contigo.
No pienses que voy a dejarte, porque estarás conmigo.
Me llevo tu sonrisa tibia, tu mirada errante.
Desde ahora en adelante, vivirás dentro de mí.
Yo por ti volveré, tú por mí, espérame.
Te pido, yo por ti volveré, tú por mí, espérame.
No me olvides.
Desde hace varios años circulan teorías sin descifrar sobre este popular tema. Una de ellas indica que la letra era sensiblemente distinta y la canción se iba a llamar “El mundo”, dedicada a una amiga de Gilda que se iba a radicar en Bolivia, pero la cantante decidió cambiar la letra y el nombre al que conocemos a último momento.
Otra teoría, sostenida al día de hoy por quien era representante de la artista, indica que en el lugar del accidente rescataron un casete con la maqueta de ese y otros temas de Gilda. Por medio de la tecnología, extrajeron de allí la voz de la cantante y arriba compusieron la música del hit que escuchamos hasta nuestros días. M1.-



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