El deterioro de la cadena de pagos en el país tiene en vilo al sector del crédito no bancario que involucra a billeteras virtuales y otros proveedores. Según un reciente informe de la consultora Eco Go, los préstamos considerados “irrecuperables” treparon al 10,8% del total de la cartera en marzo de 2026, una cifra récord que cuadruplica los niveles registrados apenas un año atrás. Este salto fenomenal en la morosidad extrema refleja el colapso de la capacidad de repago de miles de usuarios que, ante la crisis, han dejado de cumplir con sus compromisos financieros mínimos.
La situación es crítica
El informe destaca un cambio drástico en la composición de la deuda: mientras que a fines de 2023 el 86% de los créditos se encontraba en situación «normal», hoy ese porcentaje se hundió al 66,7%. En términos nominales, el stock de deuda catalogada como «irrecuperable» pasó de $177.000 millones en diciembre de 2024 a la escalofriante cifra de $1,54 billones en marzo de 2026. Este incremento exponencial en solo quince meses deja al descubierto la fragilidad del sistema de financiamiento al consumo, que hoy enfrenta niveles de morosidad superiores incluso a los picos registrados durante la pandemia de Covid-19.
El impacto golpea de lleno en el corazón de los hogares argentinos, dado que el 92% del crédito no bancario está destinado a familias. El endeudamiento total, al sumar el crédito bancario, ya representa el 145,4% de la masa salarial mensual, una carga que se vuelve insoportable para los sectores más vulnerables. La situación es todavía más dramática entre los trabajadores informales y cuentapropistas, donde la deuda con entidades no bancarias equivale al 161% de sus ingresos mensuales, evidenciando que el financiamiento pasó de ser una herramienta de consumo a una trampa de subsistencia.
Finalmente, el mapa del sector muestra un avance de las fintech en un mercado cada vez más deteriorado. Mercado Libre y Ualá han ganado terreno, concentrando entre ambas más del 17% del financiamiento no bancario, mientras que jugadores tradicionales como Tarjeta Naranja han cedido participación. Sin embargo, el crecimiento de estos nuevos actores digitales se da en un contexto de caída real del crédito por quinto mes consecutivo, confirmando que la crisis de ingresos no distingue plataformas y que la «motosierra» sobre el consumo ha terminado por fracturar la cadena de pagos a niveles históricos.
Gentileza de Infonews Cooperativa.-



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