Foto: Rocío Bao

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Desde que asumió Javier Milei la presidencia, los ataques a periodistas y fotógrafxs se incrementaron ferozmente, no sólo desde el discurso que promueve el propio mandatario que, actualmente, plantea la premisa de que la sociedad «no odia lo suficiente a los periodistas» (como una forma de avalar la violencia contra quienes ejercen el oficio de comunicar y cuestionar ciertas políticas del Gobierno), sino que también ha trascendido a denuncias judiciales contra periodistas opositores y, más lejos aún, llegó a la violencia física contra, por ejemplo, el periodista Roberto Navarro, por parte de un hombre que -al reconocerlo- le golpeó la cabeza y lo dejó internado.

Pero además, quienes también sufren en carne propia la violencia libertaria son lxs fotógrfxs que cubren las protestas sociales, especialmente los miércoles en las manifestaciones de jubiladxs que exigen una vida digna. El ensañamiento por parte de las fuerzas de seguridad contra quienes comunican mediante la cámara y la voz, en ese contexto, también fue creciendo acorde al aval de la ministra de Seguridad Patricia Bullrich, que los conduce, y de las propias declaraciones del Poder Ejecutivo que promovió, en más de una ocasión, los ataques a la prensa.

Foto: Rocío Bao

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La actividad se realizó un día después de que SiPreBA publicara los resultados de la encuesta para relevar la situación de trabajadores del sector, y contó con decenas de trabajadorxs de prensa que llevaron carteles con imágenes de fotógrafxs reprimidxs por las fuerzas de seguridad y carteles con consignas claras para que quede explícita la situación que atraviesa el sector y los reclamos: «ajuste», «salarios de pobreza», «doxeo», «censura», «silenciamiento», entre otras.

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