Educación acordó con los cinco sindicatos de maestros con representación nacional una actualización del Salario Mínimo Nacional Docente Garantizado. El haber de un maestro de grado, de jornada simple y sin antigüedad pasará de los 165 mil pesos actuales a 250 mil en diciembre.
El ministro de Educación, Jaime Perczyk, acordó con los cinco sindicatos de maestros con representación nacional –Ctera, UDA, CEA, Sadop y AMET– una actualización del Salario Mínimo Nacional Docente Garantizado. De esta manera, el haber de un maestro de grado, de jornada simple y sin antigüedad pasará de 165 mil a 200 mil pesos a partir de septiembre y alcanzará los 250 mil pesos en diciembre.
El acuerdo, que abarca a los maestros de todo el país, fue el resultado de la reunión paritaria celebrada ayer viernes en la Biblioteca Nacional de Maestras y Maestros del Palacio Sarmiento. Allí, funcionarios y sindicalistas consensuaron, además, un aumento de 7500 pesos para el Fondo Nacional de Incentivo Docente (Fonid) y un incremento en concepto de conectividad, que llegará a 28.700 pesos a partir de este mes. También fue aprobado el proyecto de “Erradicación, prevención, resguardo y reparación ante hechos de violencia y acoso sufridos por las y los trabajadores de la educación», una demanda que los gremios vienen impulsando en las últimas reuniones.
Los representantes de los sindicatos se mostraron satisfechos y destacaron el acatamiento de la revisión salarial acordada en la última reunión. “Ponemos en valor la paritaria como herramienta para mejorar salarios que obliga a sentarse al Estado nacional, y a las provincias representadas por el Consejo Federal, a discutir condiciones de trabajo y las remuneración por debajo de la cual ningún docente debe cobrar en Argentina”, sostuvo el titular de UDA Sergio Romero.
Nota gentileza de Página 12.-



Más historias
En medio del apogeo de los autos chinos, una marca japonesa se va de Argentina
La morosidad en los créditos ya no distingue entre pudientes y pobres
“La ELA se lleva mi cuerpo”: el duro descargo de Bullrich contra una empresa financiera digital