
Resuelto a seguir trabajando a pesar del contratiempo, el hombre sacó el sillón y las tijeras a la calle.
Un peluquero de Ramos Mejía se vio obligado atender a sus clientes en la calle para ahorrar luz en su local porque no puede pagar la boleta de electricidad.
El aumento de tarifas más reciente dejó en jaque a muchos comerciantes, entre ellos al dueño de la peluquería «Mingo Bianco», ubicada en Mitre 196, Ramos Mejía.
Así lo explicó él mismo cuando una mujer le preguntó qué hacía en medio de la calle con el sillón y la máquina de cortar pelo.
«¿No ves que estoy cortando el pelo? Si no puedo pagar la luz. ¿Cinco lucas, ¿cómo las pago?»,espetó el peluquero.
«Acá se ve mejor, sino me corta mal si no ve nada», terció su cliente mientras el peluquero emprolijaba su nuca.m1.-


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