La ministra de Seguridad no se privó de mostrarse crítica de la postura adoptada por los Milei y cuestionó al jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
Por Sofía Rojas.
Con sus dichos, la senadora Patricia Bullrich no hizo más que tomar distancia de la línea que atraviesa al Gobierno, en defensa del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y reconfiguró el mapa de poder interno que gira en torno al presidente Javier Milei.
La legisladora levantó la voz y comenzó a transitar su propio camino. De esta forma, trastocó el ecosistema y se transformó en un actor clave.
Desde la irrupción de las diferencias, en más de una oportunidad, Bullrich alertó al mandatario del impacto de las tensiones internas abiertas entre el asesor presidencial, Santiago Caputo, y la secretaria General de la Presidencia, Karina Milei,en lo que va de la gestión.
Lo hizo, incluso en octubre, en la previa a las elecciones de medio término, en la que además reclamó su intervención para ordenar el tema. Meses después, y alejada de la posibilidad de referenciarse en alguna de las dos tribus, Bullrich optó por marcar y empezar a transitar su propio camino.
“Siempre estuve por los márgenes, a mí me gusta trabajar mucho la representación. Yo me la juego”, se autodefinió luego de presionar a Adorni, investigado por presunto enriquecimiento ilícito, para que presente su declaración jurada antes de la fecha de vencimiento.
Su firmeza pública no es casual. Desde hace semanas, Bullrich y sus laderos, los diputados Sabrina Ajmechet y Damián Arabia, maduran la idea de levantar el perfil, pese a que eso contraríe la voluntad de los Milei. «Se vienen cositas», anticipó el legislador desde su cuenta.
En Casa Rosada saben que la exministra de Seguridad mide bien en las encuestas y es de las funcionarias con mayor imagen en medio del deterioro que caracteriza a la administración. «Sabe que tiene votos propios y se posiciona», definió una importante fuente ante esta agencia.
Respaldada por los números, Bullrich avanza. A regañadientes, los Milei desmienten que exista malestar ante su autonomía. Esto suma un actor al mapa de poder interno. «Somos especialistas en hacernos los tontos», sostuvo un integrante del Gabinete sobre las diferencias que atraviesan a la gestión.
El viernes, durante la reunión de Gabinete, el mandatario reafirmó a Adorni en el cargo y aseguró, a viva voz, que jamás actuaría «solo para ganar una elección«, menos que menos entregaría a su ministro coordinador. A un costado, la senadora escuchaba atentamente.
En paralelo, Bullrich transita sus primeros pasos como candidata porteña con una recorrida por Lugano, al sur de la Ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, hay quienes creen que los planes de la senadora son más ambiciosos que la Jefatura de Gobierno. Incluso, otros tantos sospechan que mantiene vínculos con sus socios del PRO.
Con el estallido de la polémica, el karinismo también sufrió alteraciones. Los primos Eduardo «Lule» y Martín Menem, férreos defensores del ministro coordinador, ganaron terreno en la valoración de la funcionaria y se ubican en el primer círculo de confianza. Algo por detrás, pero en alza, figuran los ministros Diego Santilli (Interior) y Juan Bautista Mahiques (Justicia).
Pese a los insistencia en la defensa, el exvocero quedó algo relegado del círculo que rodea a la titular de La Libertad Avanza que, pese al malestar que puede producirle los constantes movimientos en el caso, se caracteriza por blindar a los suyos.
Noticias Argentinas.-



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