11 de mayo de 2026

RPerezNetOnLine

EL PRIMER SITIO WEB DE NOTICIAS DE ROQUE PÉREZ

Los Derechos Humanos de luto, falleció Margarita, uno de los pilares de las Madres de Mendoza

Me toca de cerca y me duele hasta el alma, algo en que no creo, pero que igual siento que hoy me  duele.  Jaime Barrera Oro fue una especie de ídolo cuando yo era chico. El primo Jaime andaba en moto, tenía un ovejero y viajaba siempre de campamento. Tres de las cosas que amo. Él vivía en Mendoza y estuvimos allí más de una vez. La maldita dictadura se lo llevó, el 12 de octubre de 1976 y y nada fue igual. Nos dimos cuenta que aquello que contaban algunos, era verdad. La dictadura estaba recién comenzando con sus atrocidades.

Sacha Barrera Oro fue el único hijo que tuvo Jaime y Sacha cuenta lo siguiente: «Yo tenía tres años y medio y mi abuela Margarita ya andaba por los 50. Nos tomamos el tren y fuimos a Buenos Aires, a recorrer todos los lugares adonde ella suponía que nos podían decir dónde estaba mi padre. Ese viaje lo hicimos sistemáticamente cada tres meses durante los años siguientes», dice aquel niño, hoy metido en el cuerpo de un hombre dedicado al teatro, reconocido artista, escritor y dramaturgo. El nieto es Sacha Barrera Oro. La abuela es Margarita Guerrero de Barrera Oro, una de las insignias de las Madres en Mendoza. «Mis abuelos me criaron (la madre había muerto cuando Sacha tenía un año) y siempre me dijeron la verdad. Pero yo era muy chico y para mí ir a Buenos Aires me parecía un viaje de vacaciones», dice Sacha. Aún así Sacha recuerda esos viajes, aún antes de que las Madres llegaran a la Plaza. «Nos juntábamos en el Jardín Botánico, en el Zoológico…».Esa abuela, que caminaba de aquí para allá con su nieto de la mano, buscaba a Jaime Barrera Oro, un médico que había sido detenido por un grupo de tareas el 12 de octubre de 1976 en una clínica de Palermo y que, hace no tanto, se supo que estuvo encerrado en el centro clandestino de detención El Vesubio, en La Tablada (legajo Conadep 8.204).

Cuenta Sacha sobre su vocación por el teatro: «nace desde un lugar de mucho silencio. Internamente, desde niño, yo trataba expresarme. Mi necesidad de expresión era y es más grande que el recipiente». Cuenta que a Margarita «los 24 de marzo, estas marchas, le vuelven a dar la fuerza original y la hacen marchar, como en aquellas marchas de la primera época», cuando eran «las locas de la Plaza», según los represores. «El ritual de la marcha hace que se traiga nuevamente la presencia de aquellos que no se ven», dice Sacha.

Hoy esa abuela, esa luchadora incansable, ya no está físicamente, luego de varios años de lucha y de no bajar los brazos y sobretodo, educando y criando a ese nieto, a Sacha, que hoy, convertido en un hombre militante, tiene la enorme tarea de continuar el camino trazado por la abuela Margarita y seguir adelante a pesar del vacío que será imposible de llenar. Los Derechos Humanos están de luto, pero siguen avanzando. Ni un paso atrás.

JAIME Y MARGARITA PRESENTES, AHORA Y SIEMPRE!!!

Por Carlos R. Zampini Barrera, con notas y foto gentileza de Diario Uno.-