Cuando los padres llegaron al establecimiento, cuarenta minutos más tarde del horario de salida debido a un retrasado, se encontraron con el lugar cerrado pero con su hijo adentro, solo y llorando.
Después de un llamado al 911, los bomberos se hicieron presentes en el lugar. Cuando estaban a punto de romper la puerta con una barreta, aparecieron una docente y la directora del jardín para abrir la puerta.
«La directora no sabía que decir. Solo decía perdón, no supo dar ninguna explicación», dijo un vecino que observó la situación y dio aviso a la policía. «Los padres estaban furiosos con las autoridades. Tuvieron que frenarlos los bomberos, porque querían agredir a las autoridades», añadió.
Según fuentes policiales, el menor no presentaba lesiones y sí buen estado de salud, mientras que las autoridades informan que el menor se quedo dormido «en el sector de peluches».
Nota gentileza de MinutoUno.-


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