La siguiente nota salió publicada en Diario Clarín en la sección viajes el 1 de septiembre de 2018. El autor de la nota es Cristian Sirouyan.-
A unos 15 kilómetros de la muy concurrida laguna de Lobos, la diversidad de espejos de agua que surgen a los costados de la ruta 205 revelan un perfil pesquero entre los principales atractivos que ofrece Roque Pérez. El río Salado, el arroyo Las Flores y las lagunas El Esparto y La Tigra convocan a los turistas que procuran buenos ejemplares de pejerrey, tararira, carpa, bagre, dentudo y lisa.
Mientras tanto, el aire fresco que se respira en esta época en la pampa húmeda sugiere una buena picada en estos pagos, que acreditan bien ganada fama por sus exquisitos quesos y fiambres caseros. Esa escala clave para deleitar el paladar se puede establecer en El Hornero, famoso por sus salames, bondiolas, lomitos, pancetas, morcillas y carnes ahumadas. La parada en el almacén de campo, a la vera del camino, resulta la mejor bienvenida que Roque Pérez dispensa a sus huéspedes.
Las huellas de la historia, inmóviles e intactas, empiezan a sucederse a cada paso. Asoman primero en la estación del tren Roca, que conserva desde 1884 buena parte de las instalaciones del antiguo ramal del Ferrocarril del Sud. El pasado también revive en la capilla levantada en 1898, casi cuatro décadas antes de la inauguración de la Iglesia Parroquial y su imponente torre con campanario.
Cuando llega el mediodía y el ritmo del pueblo, a toda hora relajado, es aquietado por el almuerzo y la infaltable siesta, la vida social se mantiene encendida en el Centro Cultural Roque Pérez, la céntrica plaza Bartolomé Mitre y en el Paseo Santiago Monetti, creado en el amplio parque que enmarca la estación.
Entre las 15 y las 18, la tarde se presta para conocer la casa donde habría nacido Juan Domingo Perón en 1893 -el primer mojón de la vida del ex presidente que los roquepedrenses (quiso decir roqueperenses) discuten con sus vecinos de Lobos-. La sencilla arquitectura colonial de la finca guarda alguna similitud con el casco, bastante más vistoso, de la estancia La Carolina, la antigua residencia del médico Roque Pérez. El nombre asignado al pueblo reconoce la esforzada labor del pionero para disminuir los estragos de la fiebre amarilla entre los pobladores rurales.
Las tradiciones del hombre de campo se aprecian sin artificios en los parajes del partido de Roque Pérez, eslabones de un paseo más que relajado por el corazón de la pampa húmeda. Las centenarias pulperías recuperan parte de su esplendor especialmente durante La Noche de los Almacenes, una fiesta popular que se renueva cada año en enero. La casa de Nelly Parenti, San Francisco, Don Julio, El Descanso, La Perla, La Querencia, La Esperanza, El Gramiyal y el recuperado Cine Club Colón son esos sitios imposibles de pasar por alto, que resisten el paso del tiempo entre las calles de tierra de La Paz, La Paz Chica y Carlos Beguerie.
Los vecinos más memoriosos aseguran que el gaucho Juan Moreira frecuentaba el almacén de ramos generales de La Paz, que abre sus puertas ininterrumpidamente desde su inauguración en 1859. Allí y en la lindera pulpería, habilitada en 1832 por Juan Manuel de Rosas, se conservan objetos del pasado, que se pueden apreciar al tiempo que se reincide con otra sabrosa picada de campo. –
La nota finaliza informando cómo llegar y los lugares de alojamiento.-



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