«Compramos una motito porque necesitamos trabajar y salir del paso. Sabíamos que no contábamos con el carnet habilitante para usarla, pero no nos quedaba otra que usarla, arriesgándonos a que pase esto», aseguró la mujer según el sitio Opinión Frontal.
El turno eventualmente llegó, pero un mes después del episodio y Ana aseguró que su familia «no podía aguardar ese tiempo, porque la moto se compró para trabajar».
Ana también reveló que el pago de la multa en monedas y billetes de $ 10 «fue elegida por los vecinos» de Bahía Blanca como «una especie de protesta pacífica» para hacerse escuchar por los desmanejos de la Oficina de Tránsito.
Nota gentileza de MinutoUno.-



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