Esta semana las empleadas domésticas cortaron la calle, cansadas del maltrato: «Estábamos esperando la combi hacía una hora y media. Nos pasó por delante con lugares libres y no frenó. Nos dio tanta bronca que decidimos manifestarnos”.
El director de MaryGo, el servicio de combis que opera dentro de Nordelta, asegura que la frecuencia bajó porque retiraron casi el total de vehículos que sólo recorrían el barrio y que a veces se pueden asientos vacíos porque ya están vendidos y el pasajero se sube en el camino.
Diego Moresco, director ejecutivo de Nordelta S.A. e integrante de la Asociación Vecinal, dice que “el concepto de que no viajen juntos propietarios con empleados es un disparate”. “No me llegó esa queja pero la repudio”, asegura Moresco. M1.-



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