La incursión del boxeador jubilado en el mercado del cannabis en Nueva York es una prueba de hasta qué punto una celebridad puede movilizar una marca.

Con el reciente lanzamiento de su línea Tyson 2.0, Tyson, de 57 años, se ha convertido en el recién llegado más visible de la ola de celebridades en la industria del cannabis en el estado. Aunque actores, atletas y músicos han estado lucrando con la marihuana a través de líneas de productos y acuerdos de patrocinio durante la última década a medida que la legalización se ha ido extendiendo por Estados Unidos, la marea apenas está subiendo en Nueva York. Y Tyson es uno de los nombres más importantes en poner a prueba hasta qué punto la fama puede movilizar una marca en un mercado que se perfila como uno de los más grandes y competitivos del mundo.
En el dispensario Conbud en el Lower East Side, Tyson saludó a sus admiradores con apretones de mano y abrazos mientras estos compraban artículos de una selección de flores fumables empaquetadas con nombres como Tiger Mintz y Knockout OG. Ladró juguetonamente mientras posaba con una perra llamada Dottie y su dueño y elogió a una mujer que, en contra del consejo de sus hijos, vestía una camiseta con la leyenda “Chrithmith”, la cual se burlaba del ceceo del exboxeador.
“Al cannabis le está yendo increíble”, aseguró Tyson en una entrevista. “No se puede ni creer”
Nota de Ashley Southall, gentileza de The New York Times.-



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