Carlos Steiger, investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, esboza una explicación sobre este marcado positivismo: “Las favorables condiciones en que se está desarrollando la siembra de trigo -con una producción estimada por la Bolsa de Comercio de Rosario de 16 millones de toneladas y un incremento estimado de 1.300 millones en las exportaciones, lo que representará una importante inyección financiera para fines del 2023 y comienzos del 2024”.
Sin embargo, los productores tienen desafíos y preocupaciones. El clima continúa siendo la principal preocupación (52%), a pesar que los pronósticos de lluvias son favorables. “Pero se necesitan precipitaciones muy abundantes para recuperar perfiles de humedad y es muy reciente el enorme impacto de la sequía”, explica Steiger.
En orden de importancia, la incertidumbre política (48%) es otra preocupación. “Es muy confuso el panorama en las principales coaliciones y tampoco se conocen propuestas concretas con relación a las políticas agropecuarias, en particular, en lo referido a retenciones, unificación del tipo de cambio, baja de la presión impositiva y otras políticas que asfixian al sector y necesitan una urgente revisión”, considera el investigador.
El pesimismo se enfoca en la situación financiera, las inversiones y el financiamiento
Si bien la situación financiera actual de los productores muestra una leve mejoría con relación a la medición pasada (32 vs 22), continúa dentro de los valores más bajos. No es de extrañar que el 69% de los productores manifieste que su situación financiera es peor que la de un año atrás.
Y el pesimismo es similar cuando se pregunta acerca del momento para realizar inversiones en activos fijos, dando el menor valor de toda la serie de 30 puntos: el 85% de los productores piensan que es un mal momento para realizar inversiones. Claro contraste con respecto a la situación de un año atrás, donde el índice de 109 ponía de manifiesto el optimismo en los productores que, luego, se tradujo en una importante compra de maquinarias, equipos y otras inversiones hasta mediados de 2022.
En la actualidad, la oportunidad para realizar inversiones en activos fijos también es el indicador más bajo de la serie: el índice 30 sobre 100 es el más negativo de toda la historia del Ag Barometer.
Tampoco resultan atractivas las inversiones en ganadería donde, como producto de la sequía y la caída en los mercados internacionales, se produjo un gran incremento en la faena de vacas y también un menor peso de faena en las ventas de novillitos y vaquillonas. El impacto es muy negativo en los precios de la hacienda, que quedaron muy retrasados con relación a la inflación.
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