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«Sugar Daddy» una moda que va tomando cada día más color en el mundo y genera mucha polémica

Hay varias opiniones respecto a esto. Principalmente el término de utiliza para denominar una relación entre mujeres jóvenes con hombres mayores que les dan dinero a cambio de dicha relación, fotos, videos, etc.

«Sugar daddy», preferentemente es un término que se refiere a hombres de entre 45 y 60 años que ofrecen a mujeres de entre 18 a 25 una compensación económica a cambio de su compañía, una relación estable o un encuentro sexual. A ellas se las conoce como sugar babies.

Esto es diferente a lo que se conocía como «el 840», o el proxenetismo. El proxenetismo es un delito que consiste en obtener beneficios económicos de la prostitución a costa de otra persona. El proxenetismo en la mayoría de los países es un delito por constituir una grave vulneración de los derechos humanos.

Al proxeneta se le conoce también como chulochuloputaschulapopadroterufiánchichifomayatemaipiolocafichecaficho o cafishofiolocaimanquecafiolo u 840; cuando es mujer se suele llamar madamamatrona o madrota. Los proxenetas son los que se encargan de proveer servicios de protección a las mujeres que trabajan en la prostitución, cobrándoles a éstas por sus servicios. Muchas veces utilizan la violencia, el engaño, la intimidación, el uso de drogas, amenazas de todo tipo, el uso de su superioridad física o de otro tipo, o aprovechando una situación de vulnerabilidad de la persona prostituida, para explotarlas sexualmente.

Esto de los «sugar daddy» es parecido, pero diferente, ya que es entre dos personas (por lo general) y ambos están de acuerdo, no estaría aquí la «trata de personas», ya que sería la libre elección de ambas partes de llegar a un acuerdo para estar juntos.

En internet existen sitios web que ofrecen el espacio para que se concreten este tipo de relaciones. Los sugar daddies deben pagar una mensualidad que puede rondar los 99 dólares para acceder ilimitadamente a los perfiles de las sugar babies, quienes ingresan a las plataforma gratuitamente.

Seeking Arrangement opera como cualquier otra red de citas. El usuario abre un perfil, sube fotos y escribe sobre sus intereses, ocupaciones y gustos. La diferencia es que en estas páginas, normalmente se especifican el nivel socioeconómico del que paga y la pretensión monetaria de la joven. Ambas partes deben llegar a un acuerdo para comenzar la relación. De ahí el lema del portal: ‘Una relación en sus términos’.

La página cuenta con presencia en 139 países y más de 108 millones de miembros activos, de los que 88 millones son sugar babies. Si bien se trata, en su gran mayoría, de mujeres jóvenes, también hay hombres que optan por esta alternativa. A las mujeres que los buscan se las llama sugar mommies. La comunidad, dicen sus organizadores, va en aumento.

Una amiga me comentó que ella vivía de eso y que le pagaban el arriendo y la universidad. Me llamó la atención no tanto por la plata, sino por hacerlo y vivir la experiencia”, contó Martínez en entrevista con EL TIEMPO.

¿Prostitución?

El nacimiento de este tipo de sitios ha abierto interrogantes sobre cómo analizar las interacciones que se desarrollan allí. Para muchos se trata nada menos que de una forma de prostitución, mientras que otros consideran que es una nueva interacción en los entornos digitales, en donde no deberían existir juicios morales. El sitio Seeking Arrangement establece en sus términos y condiciones que se prohíbe cualquier ‘uso inadecuado’ del sitio, incluyendo ‘la prostitución o el tráfico de personas’.

“Muchas personas ingresan solo para prostituir a las chicas, pero el sugar dating no se trata de eso sino de entablar una relación”, afirma Martínez.

El psicólogo Andrés Felipe Marín, docente de la Universidad de San Buenaventura de Medellín y cofundador de PsicoRedes (organización dedicada al análisis de problemáticas relacionadas con internet), dice que las teorías sociológicas del intercambio señalan que “cualquier tipo de relación termina siendo en algún sentido instrumental porque siempre se recibe algo a cambio. Si eso que se espera no se recibe, se termina la relación”.

La diferencia, dice el experto, es que las plataformas digitales han facilitado, como nunca antes, que el intercambio sea explícito. “El asunto es que no teníamos una tecnología para que el acuerdo fuera tan explícito y sistematizado. Es una forma de encuentro que interroga bastantes criterios morales, pero que termina siendo un acuerdo ético, en el sentido de que las condiciones de la relación están por delante del encuentro. Lo que hacen estas plataformas es que le permiten, en un vistazo, saber en qué tipo de relación entra y bajo qué condiciones”, afirma.

Marín asegura que se trataría de una relación legítima, “siempre y cuando haya libertad, es decir, información suficiente sobre la cual decidir, no exista coerción y el acuerdo sea beneficioso para ambas partes”.

Pero Juan Camilo Díaz, profesor del Instituto de Familia de la Universidad de La Sabana, dice que “si en el caso de un encuentro sexual hay de por medio una paga se estaría hablando de una forma de utilizar las plataformas para desarrollar nuevas modalidades de prostitución”.

“Una cosa es que a través de una red social como Facebook me conecte con otra persona para mantenernos en contacto y otra, cuando se da algo más que un simple contacto, como en estos casos. A eso se le puede denominar la prostitución 2.0”, agrega.  (Parte de esta note es gentileza del portal El Tiempo).

 

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