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¿Qué es la «demisexualidad»?

EDITORIAL.

En estos últimos años, diversas denominaciones han salido a la luz en referencia al sexo. Es así que hoy podemos hablar desde «poliamor», hasta «pansexual», «demisexual», etc.

El poliamor es un neologismo que se usa para referirse a una relación amorosa y/o sexual, de manera simultánea con varias personas, con consentimiento y conocimiento de todos los involucrados.

La pansexualidad significa que te atrae una persona sin importar su identidad de género o su orientación sexual. “Pan” es la raíz griega que significa “todo“, así que una persona pansexual podría estar sexualmente o románticamente interesada en cualquier persona.

Por ejemplo, como a los pansexuales  les atrae la persona y no su forma física, esto significa que podrían estar atraídos (sexualmente o románticamente) a una persona transgénero, no-binaria, o de género fluido.

Pero quizá la definición menos escuchada es la demisexualidad y a esto nos referiremos en esta nota, a la demisexualidad, que hace referencia a la atracción por personas con las que se tiene una gran conexión emocional, una gran intimidad y un afecto significativo. Las personas denominadas “demisexuales” no sienten atracción erótica hacia otras personas a menos que sientan ese potente vínculo emocional con ellas. Aún con un físico muy atractivo o características personales que coincidan con sus gustos, sin esa conexión afectiva y emocional, las personas denominadas “demisexuales” no sentirán atracción hacia otras personas.

Por tanto, los deseos eróticos y las atracciones de las personas demisexuales están condicionados por la creación de esos vínculos y afectos, y por una trayectoria común con la otra persona que permita compartir experiencias y actividades afines. Esto, lógicamente, no significa que las personas demisexuales sientan atracción por todas las personas con las que tengan conexión emocional, sino que significa que sin esos vínculos emocionales, no se dará la atracción.

Es posible que sean personas que tarden más tiempo que otras en sentir atracción por alguien, puesto que deben previamente crear cierta vinculación emocional, o incluso una amistad profunda. Y también suelen ser personas que pierden rápidamente la atracción cuando dicha conexión emocional se pierde.

Se suele considerar que las personas demisexuales forman parte del espectro asexual (es decir, que la demisexualidad es una forma de asexulidad).

La asexualidad se caracteriza porque la persona no experimenta atracción sexual hacia otras personas, o bien sólo siente esta atracción sexual hacia otras personas en condiciones muy determinadas o muy raramente y de forma muy puntual en su vida.

Se trata, por tanto, de una orientación sexual (como la homosexualidad, la bisexualidad o la heterosexualidad), y así lo reivindican mayoritariamente las personas del colectivo asexual.

Las sexólogas y los sexólogos de Lasexologia.com atendemos cada vez con más frecuencia preguntas y consultas en relación a la asexualidad. Por ejemplo, hay personas que nos preguntan qué es ser asexual y qué implica, siendo frecuente que se interesen  por ello debido a que están planteándose si su propia pareja, o estas mismas personas que consultan, podrían considerarse asexuales (“¿soy asexual?”, “¿mi pareja es asexual?”).

Las personas demisexuales que viven la atracción de esta forma, pueden sentirse a veces muy diferentes al resto, en una sociedad que nos ofrece constantemente modelos de “amor a primera vista” o de atracción intensa por desconocidos. Incluso pueden ser personas que piensen, durante largo tiempo, que no les atrae nadie, o que son incapaces de enamorarse o de sentir interés erótico por otras personas. Lo cierto es que sí que pueden sentir atracción, interés erótico y amor romántico, pero posiblemente de forma mucho más selectiva que otras personas, y desarrollando estos sentimientos de manera más paulatina. Y por tanto es posible que los experimenten en menos ocasiones a lo largo de su vida (lo cual por cierto, no hace su sexualidad, su afectividad, o su vida, mejor o peor).

Habría que reflexionar sobre el hecho de que muchas personas sienten que su atracción erótica está profundamente ligada a sus vínculos emocionales, tal vez no en la misma medida que en el caso de las personas denominadas “demisexuales”, pero sí de forma bastante intensa.

Como reflexión final, comentar que la sexualidad de cada persona es diferente, no es mejor ni peor que la del resto. Hay personas que sienten atracción por otras muchas, y que se enamoran fácilmente, y otras que son muy selectivas, y que se sienten atraídas por muy pocas personas a lo largo de su vida. En ambos casos esta situación no responde a una elección voluntaria, y ambos casos (y sus puntos intermedios) son legítimos y representan una de las muchas facetas de la sexualidad humana, siempre diversa, siempre particular, siempre única en cada individuo.

Fuente:  lasexologia.-

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